CRÓNICA

Más de treinta estudiantes del Instituto Don Bosco se certificarán como Instaladores Eléctricos

Gracias al apoyo de empresas socias de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) Magallanes, treinta y tres estudiantes del Instituto Don Bosco están participando de un proceso de evaluación para optar a la Certificación de Instalador Eléctrico clase D, a través de Chile Valora.

Con el financiamiento de Constructora Salfa a través de franquicia tributaria y el aporte de materiales de las empresas Methanex e Ingelev y de la CChC Magallanes, estudiantes del Instituto Don Bosco fueron evaluados en sus conocimientos y habilidades para convertirse en instalador eléctrico certificado a través de ChileValora.

“Como Cámara Chilena de la Construcción Magallanes gestionamos esta iniciativa inédita de certificación en nuestra región, gracias al apoyo de nuestras empresas socias, en conjunto con el Instituto Don Bosco y ChileValora. Nuestro sector siempre necesita que estudiantes, ojalá apenas salgan, puedan insertarse rápidamente en la construcción, para que puedan aportar desde su mirada a que las obras se ejecuten correctamente. Nuestro compromiso como gremio es justamente con la capacitación y la certificación de competencias laborales, formar nuevos trabajadores y trabajadoras calificados”, describió Omar Vargas, presidente de la CChC Magallanes.

El proceso de evaluación constó de una prueba teórica y una parte práctica ejecutada por el Centro de Certificación de Competencias Laborales Simoc, donde se revisa si los estudiantes pueden realizar instalaciones eléctricas de acuerdo a normativa de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), incluyendo la correcta planificación de un proyecto eléctrico, la verificación de dispositivos de protección y puestas a tierra de acuerdo a proyecto elaborado, la instalación de tableros de distribución, y la aplicación de aspectos generales de la canalización en bandejas, porta conductores, molduras, pilares de servicio y tuberías.

Christyan Ovando, docente del Instituto Don Bosco, explica que los participantes de este proceso de certificación son estudiantes que ya finalizaron la Enseñanza Media en el establecimiento educacional y que actualmente se encuentran realizando su práctica.

“Como institución estamos muy contentos porque creemos que es una gran oportunidad para que estos jóvenes puedan insertarse en el mundo laboral ya con una certificación de competencias en la mano. Esto les da la opción de avanzar dentro de las mismas empresas constructoras y también les otorga la posibilidad de poder trabajar de manera independiente. La mano de obra juvenil debe ingresar al mundo laboral ya certificada para tener mejores condiciones económicas y es además muy beneficioso para las empresas, porque recibirán personas preparadas”, apunta Ovando.

Los instaladores eléctricos clase D pueden desempeñarse en instalaciones de alumbrado en baja tensión con un máximo de 10 kw de potencia total instalada sin alimentadores (tipo f) y en instalaciones de calefacción y fuerza motriz en baja tensión con un máximo de 5 kw de potencia total instalada, sin alimentadores instalaciones eléctricas, de gasfitería y climatización (tipo g).

Para Diego Huaiquipán, uno de los participantes de la certificación, “sacar esta licencia abre puertas en el área laboral. Con esta oportunidad puedo aplicar más mis conocimientos en la manipulación de artefactos, de herramientas y el uso de la lógica para poder instalar de manera correcta”.

Roberto Muñoz, otro participante, agrega que “la prueba teórica consultaba sobre temas que ya pasamos en el Instituto, por lo que no fue especialmente difícil”. En cuanto a la parte práctica, Felipe Márquez comentó que “fue muy bueno porque dan los materiales para completar la prueba práctica”.

A fines de febrero 2024 se informará a los estudiantes si aprobaron la certificación de ChileValora. Ya con el diploma en mano, estos más de treinta jóvenes instaladores eléctricos pueden adquirir rápidamente su Licencia Clase D de la SEC.

“La certificación de competencias laborales y el desarrollo de procesos de evaluación como el que hoy realiza la CChC Magallanes a los estudiantes del Instituto Don Bosco tiene doble importancia: el certificado de competencias es un instrumento de empleabilidad concreto que se destaca en este caso por ser una certificación habilitante y además porque estos procesos surgen a partir de las necesidades de la región y avanzan gracias a la articulación de diversas instituciones comprometidas con ofrecer mayores oportunidades de crecimiento y desarrollo a quienes habitan la región de Magallanes”, apreció Marilyn Cárdenas, Coordinadora Regional ChileValora en Magallanes.

Finalmente, Doris Manquian, directora regional (s) del Sence, asistió a una de las jornadas de evaluación de este inédito proceso en Magallanes y comentó que “la certificación entrega un valor agregado porque los habilita para cumplir funciones mucho más profesionalizadas en sus espacios de trabajo, lo que viene aparejado con el aumento significativo en términos de ingresos económicos y con un alza en su calidad de vida. Estos jóvenes tendrán una herramienta inmediata para ingresar al mundo laboral y también para desarrollarse de manera autónoma”.

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